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La verde
No era la del labiriento de ventanas o la de la salida del sol
Cuando el sol se llevanta como si fuera el hoz agudo y lleno de brillo
Era verde de los ojos que la miran, espejos pequeños
Y nunca rotos
No era la del labiriento de ventanas o la de la salida del sol
Cuando el sol se llevanta como si fuera el hoz agudo y lleno de brillo
Era verde de los ojos que la miran, espejos pequeños
Y nunca rotos
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